lunes, 28 de febrero de 2011

Sesión de tortura XXI

He de reconocer que aquellos gigantescos asteroides costeros que vimos anoche despertaron en mi interior un fuerte sentimiento de nostalgia, interrumpido en cuatro ocasiones por una mezcla de furia destructora, jaqueca e hipersexualidad, que a su vez contenían intermitentes interludios psicodélicos, señal de la más clara y absoluta incompetencia y religiosidad ferviente.