sábado, 27 de marzo de 2010

Meteorito en mis manos

Ayer mismo estaba tumbado, junto a un sendero que seguía paralelamente la corriente de un río. Noté un leve abultamiento en el terreno y me percaté de que había algo enterrado. Con la ayuda de un fruto exótico con forma de pala en miniatura excavé pacientemente hasta dar con el objeto. Una hoja de papel arrugada y sucia, en la cual se podía leer lo siguiente escrito con tinta violeta:


Querido sobrino,

Tal y como me pediste, te escribo aquí mis deducciones sobre lo que hablábamos el otro día:

Punto 1.- Todo lo que se puede aprender, mejor; porque si no, se ignora.
Punto 2.- Datos, información. Todo son letras, números, párrafos, textos y fórmulas.
Punto 3.- Hay dos tipos de información:
- La que sé. Me consta.
- La que ignoro. No me consta.
Punto 4.- Los grupos tienen una relación indirectamente proporcional.
Punto 5.- Por lo tanto, debo aumentar lo que sé cuanto pueda, y así ignoraré menos datos.
Punto 6.- El método para ello es el aprendizaje.
Punto 7.- Cosas que hay que aprender: Concepto, idea, juicio, noción, pensamiento, percepción, constancia, concepción, opinión, criterio, razonamiento, noción, conocimiento, designio, arquetipo, asunto, tema, materia.

Espero que te sirva.
Con cariño,
tu querido tío.


Apresuradamente, pero no con menos delicadeza que como la desenterré, volví a dejar la nota en su sitio original ayudándome con el mismo fruto exótico cuyo nombre soy incapaz de recordar.