martes, 10 de agosto de 2010

X = Un sombrero fugaz

Aquel ser de naturaleza divina decidió aparecer ante un humilde soldado escogido al azar. Golpeó un par de veces el suelo con su terrible bastón causando llamaradas, rayos y grietas en la trinchera. El soldado se sobresaltó y se agazapó, asustado y deslumbrado. Entonces, habiendo captado la atención exigida, el ente superior pronunció una oración cuyo impacto sobre el soldado fue tan intenso que memorizó cada palabra y las difundió como mensaje sagrado.

Así habló el dios lo que anteriormente había cogitado:

"Llevo unos años en este mundo.
Muchos dirían que demasiado pocos.
Pero respecto a eso, mi conclusión es que los seres humanos son criaturas débiles e imperfectas, cuya mayor desgracia es la incapacidad de alcanzar un único, verdadero y duradero estado de felicidad."

Se aclaró la garganta y continuó:

"Pobres miserables.
En el fondo me dan pena.
Condenados a ser infelices durante su corta y transitoria vida. Soportando en sus frágiles mentes el peso de una fe ciega en la búsqueda de un camino hacia la salvación condicional. Condicional por los mismos actos hechos en vida de los cuales una inmensa mayoría han estado regidos por las leyes impuestas por el Filtro de la Libertad."