Desconozco cuánto tiempo estuve mirando aquella mancha sobre la pantalla de la interfaz secundaria. Producida seguramente por el derrame de una única gota de alguna bebida de uso recreativo mezclada con la capa de polvo asentada sobre el monitor. El líquido se había evaporado dejando tras de sí una amorfa huella de sedimento.
Aquella suciedad, el sangriento final del recluta Carrancha y los aullidos de algún loco en galerías lejanas son mis únicos recuerdos de todo el periodo comprendido entre la Sumersión y el Desvanecimiento a través del espacio profundo.