miércoles, 31 de mayo de 2017

Turuunëë

A consecuencia de la pérdida de los valores sobre los cuales se fundó nuestra patria, nos hallamos en un estadio de precariedad y marginalización jamás visto en nuestra noble raza.  Es de absoluta necesidad la recuperación de las formas tradicionales que tanto tiempo han otorgado ese sublime espíritu de naturaleza indomable a nuestra casta para asegurar una pronta reversión de la actual decadencia.  De no ser así, nuestra desaparición se verá próxima, pues por nuestras venas corre la sangre de la más elevada categoría, no apta para la esclavitud, nomadismo o servidumbre; medios por los cuales otros pueblos, menores en dignidad, se han aferrado a la supervivencia.

Juntos, hermanos, hemos de alzarnos en infatigable rebelión contra la podredumbre que nos consume desde nuestro propio cuerpo gubernamental.  Hemos de extirpar este cáncer en pos del retorno de la soberbia identidad unitaria, característica de la majestuosa historia de nuestro linaje desde los orígenes, y así contar con el poder necesario para enviar la ofensiva definitiva hacia los enemigos de nuestro credo.  Tras el evidente fracaso de los paupérrimos intentos de negociación diplomática, no cabe la menor duda de que tan sólo mediante el uso de la fuerza con violenta contundencia y precisión clínica, como ninguna aparte de nuestras mentes superiores podría de concebir, será posible alcanzar nuestros legítimos objetivos.

No cabe en la presente llamada la engañosa astucia típica del mal al que nos enfrentamos, pues a ninguno de los nuestros puede escapar la comprensión del enorme esfuerzo y sacrificio que hemos de asumir en esta lucha.  La magnitud de la hazaña a la que nos enfrentamos no es de menor envergadura, pero sabemos que no existe precio equiparable al fin soñado de restaurar la gloria, pureza, orgullo, honor y riqueza que nos corresponden por herencia de nuestros ancestros.  Si bien no será fácil, sabemos que nada podrá oponerse a la inapelable justicia de nuestra causa.

Honremos nuestro legado, nuestro origen, nuestra singularidad, nuestro pasado, nuestra cultura sin igual.  Aseguremos la trascendencia de nuestro impacto para garantizar el futuro que nuestras hijas e hijos merecen, de forma que las generaciones venideras jamás vuelvan a olvidar quiénes son.  Unámonos, de una vez por todas, en persecución de la causa mayor, dejando atrás cualquier diferencia provocada por los que nos oprimen.  Convirtámonos en aquello que antes fuimos y nunca debimos dejar de ser.