lunes, 31 de marzo de 2014

Venas y reflejos

Caímos de lleno en la trampa del Enemigo.  Primero, los ataques aéreos sobre el grueso del ejército, letales e inesperados.  Adoptamos una formación de contraataque, pero ambos flancos fueron cercenados y aniquilados con sus tácticas de guerrilla.  La vanguardia, dispersa y desorientada, fusilada de inmediato; y las unidades especiales, víctimas de sus mortíferos francotiradores.  Nuestras tropas de asalto habían sido exterminadas casi por completo antes incluso de que la artillería tuviera tiempo de desplegarse, y los sistemas de mando y comunicaciones, hábilmente inhabilitados.  Confusos y acorralados, los pocos supervivientes de la masacre fuimos ofrecidos la opción de rendirnos y ser tomados como prisioneros de guerra.  Fue entonces cuando, de repente, entré en un extraño estado de cogitación profunda.

Mi cuerpo astral despegó y se alejó a tremenda velocidad de aquel lugar trazando una parábola ascendente que me propulsó hacia el espacio exterior.  Durante muy poco tiempo pude ver todo nuestro ejército diezmado junto a las tropas enemigas, las montañas, la selva, y finalmente la costa.  Pronto pude apreciar los contornos costeros de todo el país y, tras atravesar la atmósfera, los del planeta entero.  Lo vi alejarse y convertirse en un bolita cada vez más pequeña e insignificante hasta sumergirse en el oscuro vacío de mi propia memoria.

Largo tiempo viajé a través de los sistemas solares y galaxias del infinito cruzándome con toda clase de cuerpos interestelares, entidades del espacio y fuerzas siderales.  Inmensos cometas incandescentes, potentísimos supernovas, gases de colores nunca vistos, gusanos devoramundos, radiaciones resplandecientes, brutales peleas entre titanes cósmicos, campos de asteroides de diamante, ángeles de belleza sublime, palpitantes agujeros negros, infinitas formas geométricas y textos anónimos codificados en...

NON PLVS VLTRA