martes, 30 de abril de 2013

La naturaleza del positivo

La Batalla de Pontevaregi-Península.  Pocos saben sobre los extraños acontecimientos que ocurrieron durante aquel conflicto de la Revolución Rítmica.  Yo estuve ahí.

La península de Pontevaregi, antes de hundirse bajo el mar, estaba dividida en dos regiones cuyo clima era prácticamente opuesto.  Por un lado estaba la región selvática, húmeda y frondosa, que es donde una ingente agrupación de alienígenas rebeldes aliados al Ritmo se había escondido.  Por lo que nosotros optamos por levantar campamento en el otro lado: el desierto rocoso, cuyas escarpadas colinas eran especialmente peligrosas ya que abundaban en fímik, un mineral extremadamente inestable.

Al mando de la operación de aplacar la rebelión estaba el comandante Tsieche, un oficial joven pero con fama de tenacidad durante su corta experiencia.  Esta es una conversación que tuvo con el recluta Gzar cuyo puesto de guardia era en una avanzadilla vigía al noroeste de la base principal.  Parecía gravemente perturbado por algo que había visto.


Gzar- ¿Señor?
Tsieche- ¿Tú quien eres?
G- Recluta Gzar.  Infantería, nº de...
T- ¿Cuál es tu puesto?
G- Torre de guardia.
T- ¿Qué torre?
G- B1 Yorge.
T- Señor.
G- ¿Qué?
T- B1 Yorge, señor.  ¿Has olvidado tu protocolo, recluta?
G- No, señor.
T- Más vale.  ¿Y por qué no estás en la torre de guardia B1 Yorge?
G- Traigo noticias sobre la unidad de asalto, señor.
T- ¡Por fin!  ¿Has visto algo?
G- Sí...  Señor.
T- Cuéntame.
G- Pues...  Es un comportamiento, señor.
T- ¿Un comportamiento?  ¿De nuestras tropas o del enemigo?
G- De ambos, señor.
T- ¿Qué tipo de comportamiento?
G- Uno muy extraño, señor.
T- Recluta, explícate mejor.  ¿De qué estás hablando?  ¿Qué comportamiento?
G- Estoy hablando...  Es...  Es difícil de explicar, señor.
T- Recluta, estoy perdiendo la paciencia.  ¡Dime de una vez lo que has visto!
G- Señor...
T- ¡Vamos!
G- Señor, sugiero que venga conmigo a la torre para verlo con sus propios ojos.


Entonces el recluta Gzar y el comandante Tsieche fueron a la torre de guardia B1 Yorge y tuvieron una visión verdaderamente singular:  Un inmenso océano de reclutas y alienígenas teniendo relaciones sexuales.  Tanto en la selva como en el desierto, una enfermiza orgía de interespecies se extendía por el terreno.  Observaron.