jueves, 31 de enero de 2013

Diabólico fin

P- Y a continuación: un error.  Como ya sabrán si han estado siguiendo el programa, hemos estado realizando un estudio sobre el error.  Nuestro objetivo es llevar a cabo una búsqueda de la verdadera esencia del error puro, el fallo rotundo, lo absolutamente incorrecto.  Los especialistas anónimos hacen observaciones a partir de una serie de ejemplos de errores interpretados por los jóvenes actores Santra e Ethefren.  Un aplauso para ellos, por favor.

Error nº6:
Ethefren- Santra, entrégame los alicates, por favor.
(Santra entrega a Ethefren un cepillo de dientes)

P- ¿Qué opinan nuestros expertos?
E1- Está mal.  Evidentemente.  Él ha pedido unos alicates; no quiere un cepillo de dientes.  Creo que es un buen ejemplo del error puro.
E2- Puede, pero me da la impresión de que no conocemos suficiente sobre el trasfondo de esta conversación.  No sabemos el tipo de relación que hay entre ellos.  Creo que podría tratarse de un simple error parcial, no absoluto.
E3- Pero está claro que Ethefren necesita unos alicates, no un cepillo de dientes.  Santra se equivoca totalmente.
E2- O no.  Me explico: ¿Y si Ethefren le había pedido el cepillo antes de pedirle los alicates?  Santra simplemente estaría cumpliendo sus peticiones en orden cronológico...  ¿O y si ella sabe perfectamente que lo que le está entregando no son unos alicates, y lo que pretende es comunicarle a Ethefren que quiere que se lave los dientes?  Por eso he dicho antes que habría que conocer bien el trasfondo, o el tipo de relación que tienen estas dos personas. Sabiéndolo podría tener mayor o menor sentido que Santra le pidiera que se lave los dientes; aunque nunca sería un error absoluto.
E3- Pero si fuera así tendría que haberle dado también pasta de dientes.
E2- Quizá su intención es dársela inmediatamente después.
E1- Pero Ethefren quería unos alicates.
E2- Ya, tan sólo estoy especulando.  Otra cosa que podía haber ocurrido: Santra e Ethefren podrían ser natos de algún lugar en el que sea costumbre llamar alicates a los cepillos de dientes.  En ese caso no habría error alguno, exceptuando claro, nuestro error de interpretación.
E3- Qué tontería.  ¿En qué clase de lugar llamarían alicates a los cepillos de dientes?
E2- Sé que es improbable.  Pero la pregunta es: ¿Es imposible?
E3- No, supongo que no...
P- Qué interesante.  Vamos con el siguiente ejemplo.

Error nº7:
Santra- Ethefren, ¿de qué color es mi pelo?
Ethefren- Tu pelo es amarillo.
(El cabello de Santra es marrón oscuro)

P- ¿Y bien?
E3- Es un error puro, sin duda.  El pelo de Santra está muy lejos del color amarillo; nadie lo puede negar.
E1- Estoy de acuerdo.  Aunque...  ¿Y si Ethefren fuera daltónico?
E3- Daría igual.  Los daltónicos, por lo general, confunden sólo las tonalidades verdes y rojas.
E1- Vale.
E3- Y si Ethefren tuviera cualquier otro tipo de enfermedad ocular, antes de contestar habría avisado a Santra de que su criterio no es fiable.
P- ¿Experto 2, tienes algo que añadir?
E2- Pues como he dicho en el caso anterior creo que el error dependería mucho de las circunstancias de esta conversación.
P- ¿Nos pones un ejemplo?
E2- Por supuesto.  Imagínense que Ethefren fuera peluquero, o estilista.  Y Santra una joven que acaba de entrar en su establecimiento para que le tiñan el cabello del color amarillo.  Ethefren, despistado, se lo ha teñido de castaño e intenta ocultarle el hecho a su clienta para que ésta no se enfade.  Probablemente con la esperanza de que aunque con toda seguridad Santra lo va a averiguar tarde o temprano, quizá para entonces acepte que esa pigmentación de cabello también es bonita.  No se trataría de un error puro, simplemente una mentira.
E3- No puede ser.  En las peluquerías siempre hay espejos.  Santra se daría cuenta de la mentira.
E2- Quizá el negocio de Ethefren es nuevo, y aún no ha logrado suficiente beneficio como para comprar espejos.  Con fallos como este, la verdad, no me sorprende.
P- Gracias, Experto 2, nos ha quedado muy claro.  Pasemos ahora a...
E1- Pero si Santra tiene el pelo largo.
P- ¿Perdón?
E1- Si Santra quisiera comprobar el color de su pelo, simplemente lo miraría.  ¿Entienden?  Puedes hacerlo, ¿verdad Santra?  ¿Puedes mirar tu propio cabello, por favor?  ¿Lo ven?
E3- Es cierto.
E2- No demuestra nada.
P- Bueno, no nos enrollremos, que todavía quedan muchos errores más por ver.  Ethefren, Santra; cuando queráis.

Error nº8:
Ethefren- Santra, siéntate en el taburete, por favor.
(Santra da unos pasos, parece marearse, desfallece y cae muerta al suelo)