martes, 31 de diciembre de 2013

Total armonía de todo aquello que es impuro

Tiene un mensaje nuevo en su buzón de mensajería aleatoria:

sábado, 30 de noviembre de 2013

Nec potare

Coloso natural.
Prodigio no verbal.
Acción irreal.

Muerte artificial.

Normal.

jueves, 31 de octubre de 2013

Hosch

Reviento en ironía cada vez que la realidad me descubre.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Uno descerebrado

Somos duros, somos crueles.
Tragamos mierda, sudamos sangre.
Somos la gente que vive bajo tu pies.

sábado, 31 de agosto de 2013

Sueño relámpago siendo extraño

El tambor de magnífica potencia es el hacha que lo parte y el fuego que lo quema.
El día y también la noche siempre iluminada.

El puñal gélido es el aliento divino.
El aliento divino es el dilema mortal.
El dilema mortal es la salvación condicional.

El espacio no es tan negro, pero puede serlo.
Yep, yey, yourthematr.

miércoles, 31 de julio de 2013

Catastrofismo

¿Cuándo estoy?

¿Y mis pies?

Me encuentro mal...  ¡Estoy fatal!

No me gustan estas personas.  No quiero que estén en mi casa.

Quiero que se vayan.  Que se vayan...  Que se vayan...

¡Fuera!  ¡Fuera!  ¡Fuera!

Estar tranquilo...

domingo, 30 de junio de 2013

Hiperóseo

Hoy, la poesía pierde.

viernes, 31 de mayo de 2013

El por qué de la lógica pura

En lo alto de la soberbia estructura de piedra que los Bahániki habían construido para el dios viviente conocido como Ewa, se hallaba éste sentado con pesadez sobre su trono, cogitando.  Su mirada cansada estaba perdida en algún punto indefinido entre los cientos de rostros expectantes a sus pies.  Un sacerdote portavoz proclamó:

- ¡Oh, Grande!  ¡Con nuestro sudor y sangre hemos reunido tres ofrendas para tu divino ser!  ¡Te hacemos entrega de ciento cincuenta ikkos de nuestros más sabrosos manjares, bebidas y plantas espirituales!  ¡El duro sacrificio de tres robustos toros!  ¡Y esta, tuya es la más hermosa virgen de nuestro pueblo!  ¡Tus leales súbditos te adoran!  ¡Oh, Poderoso; tus leales súbditos te imploran!  ¡Nuestros campos de cultivo se están secando; concédenos la lluvia!  ¡Tu pueblo fiel está en guerra; dános vigor y ferocidad para dominar al enemigo!  ¡Y, Ewa; líbranos de esta nueva, extraña y terrible enfermedad de la mente que trastorna el espíritu de nuestros jóvenes!  ¡Oh, Superior!

martes, 30 de abril de 2013

La naturaleza del positivo

La Batalla de Pontevaregi-Península.  Pocos saben sobre los extraños acontecimientos que ocurrieron durante aquel conflicto de la Revolución Rítmica.  Yo estuve ahí.

La península de Pontevaregi, antes de hundirse bajo el mar, estaba dividida en dos regiones cuyo clima era prácticamente opuesto.  Por un lado estaba la región selvática, húmeda y frondosa, que es donde una ingente agrupación de alienígenas rebeldes aliados al Ritmo se había escondido.  Por lo que nosotros optamos por levantar campamento en el otro lado: el desierto rocoso, cuyas escarpadas colinas eran especialmente peligrosas ya que abundaban en fímik, un mineral extremadamente inestable.

Al mando de la operación de aplacar la rebelión estaba el comandante Tsieche, un oficial joven pero con fama de tenacidad durante su corta experiencia.  Esta es una conversación que tuvo con el recluta Gzar cuyo puesto de guardia era en una avanzadilla vigía al noroeste de la base principal.  Parecía gravemente perturbado por algo que había visto.


Gzar- ¿Señor?
Tsieche- ¿Tú quien eres?
G- Recluta Gzar.  Infantería, nº de...
T- ¿Cuál es tu puesto?
G- Torre de guardia.
T- ¿Qué torre?
G- B1 Yorge.
T- Señor.
G- ¿Qué?
T- B1 Yorge, señor.  ¿Has olvidado tu protocolo, recluta?
G- No, señor.
T- Más vale.  ¿Y por qué no estás en la torre de guardia B1 Yorge?
G- Traigo noticias sobre la unidad de asalto, señor.
T- ¡Por fin!  ¿Has visto algo?
G- Sí...  Señor.
T- Cuéntame.
G- Pues...  Es un comportamiento, señor.
T- ¿Un comportamiento?  ¿De nuestras tropas o del enemigo?
G- De ambos, señor.
T- ¿Qué tipo de comportamiento?
G- Uno muy extraño, señor.
T- Recluta, explícate mejor.  ¿De qué estás hablando?  ¿Qué comportamiento?
G- Estoy hablando...  Es...  Es difícil de explicar, señor.
T- Recluta, estoy perdiendo la paciencia.  ¡Dime de una vez lo que has visto!
G- Señor...
T- ¡Vamos!
G- Señor, sugiero que venga conmigo a la torre para verlo con sus propios ojos.


Entonces el recluta Gzar y el comandante Tsieche fueron a la torre de guardia B1 Yorge y tuvieron una visión verdaderamente singular:  Un inmenso océano de reclutas y alienígenas teniendo relaciones sexuales.  Tanto en la selva como en el desierto, una enfermiza orgía de interespecies se extendía por el terreno.  Observaron.

domingo, 31 de marzo de 2013

Tristeza

Según el alienígena es esa gran mezcla eternamente subestimada de gases y líquidos aleatorios la que decide casi todo.

jueves, 28 de febrero de 2013

Gruesas cadenas oxidadas

Cogitar sobre la escasa intensidad
del sabor dulce.

Volar a gran velocidad sobre
los eternos campos oníricos.

Y el vuelo es impecable,
y pensar "¿qué es la paz?".

Espectro.  Atento.

jueves, 31 de enero de 2013

Diabólico fin

P- Y a continuación: un error.  Como ya sabrán si han estado siguiendo el programa, hemos estado realizando un estudio sobre el error.  Nuestro objetivo es llevar a cabo una búsqueda de la verdadera esencia del error puro, el fallo rotundo, lo absolutamente incorrecto.  Los especialistas anónimos hacen observaciones a partir de una serie de ejemplos de errores interpretados por los jóvenes actores Santra e Ethefren.  Un aplauso para ellos, por favor.

Error nº6:
Ethefren- Santra, entrégame los alicates, por favor.
(Santra entrega a Ethefren un cepillo de dientes)

P- ¿Qué opinan nuestros expertos?
E1- Está mal.  Evidentemente.  Él ha pedido unos alicates; no quiere un cepillo de dientes.  Creo que es un buen ejemplo del error puro.
E2- Puede, pero me da la impresión de que no conocemos suficiente sobre el trasfondo de esta conversación.  No sabemos el tipo de relación que hay entre ellos.  Creo que podría tratarse de un simple error parcial, no absoluto.
E3- Pero está claro que Ethefren necesita unos alicates, no un cepillo de dientes.  Santra se equivoca totalmente.
E2- O no.  Me explico: ¿Y si Ethefren le había pedido el cepillo antes de pedirle los alicates?  Santra simplemente estaría cumpliendo sus peticiones en orden cronológico...  ¿O y si ella sabe perfectamente que lo que le está entregando no son unos alicates, y lo que pretende es comunicarle a Ethefren que quiere que se lave los dientes?  Por eso he dicho antes que habría que conocer bien el trasfondo, o el tipo de relación que tienen estas dos personas. Sabiéndolo podría tener mayor o menor sentido que Santra le pidiera que se lave los dientes; aunque nunca sería un error absoluto.
E3- Pero si fuera así tendría que haberle dado también pasta de dientes.
E2- Quizá su intención es dársela inmediatamente después.
E1- Pero Ethefren quería unos alicates.
E2- Ya, tan sólo estoy especulando.  Otra cosa que podía haber ocurrido: Santra e Ethefren podrían ser natos de algún lugar en el que sea costumbre llamar alicates a los cepillos de dientes.  En ese caso no habría error alguno, exceptuando claro, nuestro error de interpretación.
E3- Qué tontería.  ¿En qué clase de lugar llamarían alicates a los cepillos de dientes?
E2- Sé que es improbable.  Pero la pregunta es: ¿Es imposible?
E3- No, supongo que no...
P- Qué interesante.  Vamos con el siguiente ejemplo.

Error nº7:
Santra- Ethefren, ¿de qué color es mi pelo?
Ethefren- Tu pelo es amarillo.
(El cabello de Santra es marrón oscuro)

P- ¿Y bien?
E3- Es un error puro, sin duda.  El pelo de Santra está muy lejos del color amarillo; nadie lo puede negar.
E1- Estoy de acuerdo.  Aunque...  ¿Y si Ethefren fuera daltónico?
E3- Daría igual.  Los daltónicos, por lo general, confunden sólo las tonalidades verdes y rojas.
E1- Vale.
E3- Y si Ethefren tuviera cualquier otro tipo de enfermedad ocular, antes de contestar habría avisado a Santra de que su criterio no es fiable.
P- ¿Experto 2, tienes algo que añadir?
E2- Pues como he dicho en el caso anterior creo que el error dependería mucho de las circunstancias de esta conversación.
P- ¿Nos pones un ejemplo?
E2- Por supuesto.  Imagínense que Ethefren fuera peluquero, o estilista.  Y Santra una joven que acaba de entrar en su establecimiento para que le tiñan el cabello del color amarillo.  Ethefren, despistado, se lo ha teñido de castaño e intenta ocultarle el hecho a su clienta para que ésta no se enfade.  Probablemente con la esperanza de que aunque con toda seguridad Santra lo va a averiguar tarde o temprano, quizá para entonces acepte que esa pigmentación de cabello también es bonita.  No se trataría de un error puro, simplemente una mentira.
E3- No puede ser.  En las peluquerías siempre hay espejos.  Santra se daría cuenta de la mentira.
E2- Quizá el negocio de Ethefren es nuevo, y aún no ha logrado suficiente beneficio como para comprar espejos.  Con fallos como este, la verdad, no me sorprende.
P- Gracias, Experto 2, nos ha quedado muy claro.  Pasemos ahora a...
E1- Pero si Santra tiene el pelo largo.
P- ¿Perdón?
E1- Si Santra quisiera comprobar el color de su pelo, simplemente lo miraría.  ¿Entienden?  Puedes hacerlo, ¿verdad Santra?  ¿Puedes mirar tu propio cabello, por favor?  ¿Lo ven?
E3- Es cierto.
E2- No demuestra nada.
P- Bueno, no nos enrollremos, que todavía quedan muchos errores más por ver.  Ethefren, Santra; cuando queráis.

Error nº8:
Ethefren- Santra, siéntate en el taburete, por favor.
(Santra da unos pasos, parece marearse, desfallece y cae muerta al suelo)