jueves, 30 de noviembre de 2023

Boleo dente ar fid

Era tan temprano que lo único que se oía era el rumor lejano de alguna aeronave que sobrevolaba la cordillera. La recluta Zuxpre no acostumbraba a estar despierta a tal hora, pero un extraño impulso le había hecho calzarse las botas para salir a pasear.

Tras caminar hasta el borde del campamento, Zuxpre se detuvo para atisbar el horizonte. La escasa luz del incipiente amanecer era apenas suficiente para proyectar su sombra sobre la tierra escarchada, así que cerró sus pálidos ojos e inspiró el aire fresco que traía la brisa. Con los brazos cruzados con firmeza, ligeramente tiritando, Zuxpre cogitó:

- Tenía que haberme traído la chaqueta.