El concepto de instantaneidad, latente en la comunicación instantánea, era demasiado lento para satisfacer las exigencias de los Yetíes. Recuerdo que mi unidad fue una de las primeras en ser equipadas con unos dispositivos especiales para poner a prueba la tecnología pionera. De algún modo, calculando con extrema exactitud el mensaje que el emisor estaba a punto de expresar, el receptor podía obtener el comunicado momentos antes de que éste se produjera en tiempo real.
Desde entonces, nunca volvimos a tener problemas de retraso en nuestras comunicaciones, solo problemas de anticipo.