Tendido sobre la cama el recluta Raíz de Limonada esperaba. El aire no se movía. Entraron por la puerta dos hembras y se tumbaron junto al recluta.
Tendido sobre la cama el recluta Raíz de Limonada esperaba. El aire no se movía. Entraron por la puerta una hembra y un viejo. La hembra se tumbó junto al recluta; el viejo se tumbó en otra cama y se ocultó bajo un tablón de madera para observar desde ahí.