viernes, 31 de agosto de 2012

Cicli enervad

Recorro tierras de un sistema conquistado en el pasado camino al viejo cuartel, absorto en mis cogitaciones de melancolía y destrucción.  Oigo una voz que me llama entre la multitud.  Busco.  No encuentro hasta que un brazo se eleva y saluda.  La dueña del brazo: una joven monarca de un pequeño reino cercano, aliado a nuestro bando durante la guerra, acompañada por sus sirvientas.  Están todas sentadas bebiendo zumo plácidamente.  Devuelvo el saludo con cortesía y me dispongo a retomar mi camino.  Me vuelve a llamar, invitándome a acompañarlas.  Tras una rápida cogitación, decido acercarme para charlar unos instantes.  Amablemente y por simple curiosidad, me cuestiona sobre los conflictos actuales, la política de la Distorsión y sobre algún que otro recluta que recuerda de la guerra.

Le hablo sobre la rebelión racista del sistema Eikegeros, el Duque de Drus y su tratado sobre el Aislamiento Distorsionado y finalmente sobre el recluta Julliheliphavronzhallaiah y su reciente adicción al sarf electrónico.  Petra-Hel II, o Tzairabeei, como se llamaba ella antes de ser coronada, me recuerda su disposición y su buena voluntad de ofrecer apoyo para cualquier noble contienda en el futuro.

Es poco probable que algún día necesite su ayuda.