El guerrero carbonista alzó la cabeza, estiró el cuello y con una mueca de repugnancia inhaló por la nariz hasta que el hedor a muerte y sangre putrefacta le caló hasta los pulmones. Se encontraba de pie, en posición digna, con ambas manos apoyadas sobre el mango de su mandoble que estaba clavado en el suelo ante él. Rodeado de cadáveres y cubierto de toda clase de suciedad en medio de lo que había sido hace escasos momentos un cruento campo de batalla. Utilizó el suspiro para proclamar:
-Este glorioso día, el 54 de Julai, las tropas de la Sacra Iglesia Carbonista han triunfado una vez más sobre las tribus salvajes y paganas que contaminaban estas tierras.
Sentenció esto aún creyendo que nadie a su alrededor lo oiría ya que nadie conservaba la vida. Pero entonces, se percató de que uno de los cuerpos a tan sólo unos pasos de él comenzó a moverse tembloroso. Consiguió estirar los codos hasta alzar la cabeza del suelo. Tosió algo de sangre y gritó con una voz rota.
-¡Maldito seas tú, tu puta Iglesia y este día negro!
Volvió a toser sangre. El guerrero carbonista le replicó sin alterar su gesto de asco.
-Silencia tu boca, sucio hereje, y te concederé una muerte rápida.
El hereje perseveró en sus intentos de levantarse hasta que tras mucho esfuerzo logró sostenerse de rodillas. Tenía una herida grave que le cruzaba de un hombro hasta el otro costado, además de otros muchos cortes y magullauras. Chorreaba sangre. Extendió los brazos desafiante y gritó con todas sus fuerzas.
-¡No temo a la muerte!
Hubo una gran tensión durante un instante mientras el caballero le clavaba su aguda mirada. Pero entonces su mueca de asco se transformó repentinamente en las deformaciones faciales típicas de la risa. Estalló en carcajadas. Rió y rió descontroladamente, enloquecido, doblando el abdomen, casi cayendo por los suelos. El tiempo pareció hacerse eterno mientras duró la explosión de hilaridad del caballero. Hasta que por fin, sacudiendo la cabeza y secándose las lágrimas se dio la vuelta y se marchó pisando los cadáveres en su camino.